10 hábitos que debes mantener para ser productivo en el trabajo

¡Deja de sabotear tu éxito de una vez por todas! La vida laboral, independientemente que sea en una oficina o desde tu propia casa, puede ser difícil a veces; puede que sientas que no estás logrando hacer lo suficiente o que estás luchando por cumplir todas tus tareas en tiempo y forma. Ser improductivo puede dañar seriamente tu calidad de trabajo y poner en peligro tu posición en el trabajo.

Si quieres que esto cambie, aquí están los hábitos que están envenenando tu productividad y que son una señal de que un cambio es necesario. Pero ojo que no hay nada de que preocuparse - estos no son grandes cambios pero sin duda harán una diferencia a la larga.

 

Estilo de vida poco saludable

Tener una vida sana es la raíz de todo y esta es la base de todo lo que haces, de tus obligaciones laborales y hasta de tu vida personal y de tus relaciones.

 

Sueño

Uno de los mayores problemas de la sociedad hoy en día, es la falta de sueño. La falta de sueño no sólo nos hace sentir cansados durante el día, sino que también está conectada a muchas enfermedades y condiciones de desarrollo.

Al mismo tiempo, el exceso de sueño también puede tener el mismo efecto vicioso en el cuerpo. Si bien no dormir lo suficiente es típico para las personas que trabajan en oficinas o que tienen turnos más largos, dormir demasiado es la marca registrada del trabajador autónomo. Al no tener un horario fijo, las personas que trabajan desde su casa, tienen la libertad de comenzar a trabajar a la hora que lo deseen, lo cual da mucha flexibilidad pero puede también resultar en dormir horas de más y levantarse tarde.

Ninguno de los dos extremos es bueno, y el equilibrio se encuentra en dormir un mínimo de 7 a un máximo de 9 horas por noche para sentirte descansado y con energía.

 

Hábitos alimenticios

Son tres las formas en las que consumir comida puede hacerte mal: comer muy poco, comer de más o comer en cualquier momento del día sin horarios semi fijos. Como todos saben, el alimento es nuestra fuente de energía y nutrición, de lo cual depende nuestro cuerpo para lograr ser productivo. La cantidad y la calidad de la comida que comemos, afecta enormemente nuestro desarrollo mental y físico, y puede tener impactos enormes en nuestra concentración y en nuestras ganas de trabajar.

Comer en exceso hace que el cuerpo y el cerebro entren en un estado de fatiga, lo que ralentiza tus reacciones y tu capacidad de concentración. Por otro lado, comer muy poco priva al cerebro de los nutrientes vitales que ayudan a que funcione mejor, lo cual también causa una sensación de agotamiento.

Pero los buenos hábitos alimenticios no sólo incluyen el consumo de alimentos de calidad, sino también hacerlo en horarios normales y bastante fijos. Tener cenas o desayunos tardíos 'confunde' tu metabolismo; tu cuerpo no estará seguro de cuándo debe ser activo y cuándo es el momento para que descanse.

 

La falta de ejercicio

El ejercicio puede que no sea tu hobby preferido, puede que te encante o que lo odies, pero es algo vital para tu productividad. Dejando de lado las implicaciones para la salud que tiene el hacer ejercicio regularmente -  que todos conocemos - tu estado mental también puede mejorar notablemente al hacer ejercicio.

Y no estamos hablando de rutinas de ejercicios pesados o impensables; tampoco estamos hablando de ir al gimnasio durante horas y horas todos los días. Si eres una de esas personas a las que le encanta hacer ejercicio, pues mejor y puedes hacer más si así lo prefieres. Pero incluso el ejercicio ligero, como caminar rápido o hacer clases de yoga pueden ser muy beneficiosos. Claramente hacer ejercicio un día al mes no nos va a dar unos resultados milagrosos pero tampoco tiene por qué ser algo de todos los días, simplemente con tener una rutina regular, por ejemplo dos o tres días a la semana es suficiente. .

Hacer ejercicio no sólo le hace bien al cuerpo, si no que también libera hormonas que hacen que te sientas feliz y motivado. Es bastante común que el ejercicio también nos hace tener una actitud positiva que estimula el cerebro y nos ayuda a ser más decididos y a hacer frente a las cargas del trabajo.

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Hábitos de trabajo

 

La falta de objetivos claros

Esto puede sonar como un cliché, pero la planificación de tus tareas y ser consciente de lo que tienes que hacer durante el día puede cambiar notablemente tu productividad. ¡Y hacer listas definitivamente no es una cosa del pasado!

Tener un objetivo claro es una manera simple para que te sientas motivado y además te da una actitud diferente hacia tus obligaciones laborales. Al contrario, no ser consciente de qué es exactamente lo que tienes que hacer o no tener una fecha clara dentro de la cual cumplir un objetivo, te hará sentir vago, y olvidar todo lo que tienes que hacer. Terminarás tardando el doble en hacer hasta las tareas más simples por la falta de motivación.

Tampoco es bueno tener demasiados objetivos establecidos, ya que no podrás concentrarte en terminar ninguno de ellos. Es mejor tener pequeñas metas a corto plazo y otras a largo plazo, y saber cuales tienen la prioridad.

 

La sobrecarga de trabajo

Si no planeas bien tus metas y las tareas que tienes que cumplir por día, acabarás con tener muchísimas tareas que cumplir sin darte cuenta; aceptarás nuevas tareas hasta que te des cuenta de que no te llegan las horas en la semana para terminar todo lo que tienes que hacer.

Para evitar un ataque de pánico, necesitas planificar tus tareas y saber decir que no cuando estés sobrecargado de trabajo. Si esto es imposible en tu trabajo, al menos puedes dejarlas como tareas secundarias y hacerlas en un período en el que estés menos ocupado. Acuérdate que tener demasiadas preocupaciones no sólo te causará estar estresado, sino que también matará tu productividad.

 

Hacer muchas cosas a la misma vez

Estar sobrecargado es malo para ti, pero también lo es tener muchas cosas que hacer a la vez sin una lista de prioridades. Te será imposible terminar todos tus proyectos sin tener una idea clara de cuales tienen que ser acabados antes que los demás. Aunque parezca tentadora la idea de terminar más de una cosa al mismo tiempo, en la práctica esto no es algo realista y acabarás por tardar más en terminar los proyectos, en vez de hacer uno por uno. Cuando el cerebro se encuentra entre dos cosas es fácil sentirse desorientado y no prestar atención a los pequeños errores.

 

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Hábitos personales

Posponer tus tareas

Aún incluso si no te sientes motivado para terminar una tarea, posponerla de semana en semana no ayudará tu situación en absoluto.

Cuanto más esperas, más desmotivado te sentirás y al final es probable que te esfuerces poco en tu trabajoporque estás deseando terminarlo.

La calidad de tu trabajo disminuye al posponer tus tareas así como tu nivel de estrés. Aunque no lo parezca porque sientes que estás distraído, el hecho de tener un trabajo que tienes que cumplir está en algun lado de la cabeza - quizás te quite unas horas de sueño un día, o te sientas algo ansioso otro día. Pero hasta que no lo termines, esta sensación no acabará por sí misma. No seas una de esas personas que empiezan cualquier trabajo y lo dejan a medio hacer. Roma no se hizo en un día, pero si no empiezas a trabajar no lograrás terminar nunca.

 

Ser demasiado "blando"

Seamos realistas, todos tenemos compañeros de trabajo molestos, que siempre tienen ganas de hablar o aquellos que tratan de que hagas su trabajo por ellos. Debes ser firme y hacerles saber que te están distrayendo. No aceptes las obligaciones adicionales que no te lleguen de tus supervisores. No trates de ser el buen colega de trabajo que le hace siempre favores a todos los demás, ya que terminarás quedandote atrás en tu propio trabajo. Se amable pero firme y explícales que tienes trabajo que terminar y que necesitas concentrarte.

 

Traer problemas personales a la oficina

Todos tenemos nuestros problemas personales, pero la oficina no es el lugar para lidiar con ellos. Sea lo que sea que estás viviendo, debes aprender a separar tu vida personal de tus tareas para no perder tu concentración.

Trata de arreglar las cosas hablando con tus amigos o con un especialista, pero debes tratar de no transferir nunca tus sentimientos de tristeza/ira/depresión a la vida laboral, ya que lograrás solo crearte problemas adicionales no sólo en tu vida personal si no también en la laboral.

 

Sé feliz

Bueno, este no es tanto un hábito como un estado de ánimo, pero es esencial y quizás lo más importante para que tu vida laboral mejore. Si no te sientes feliz con tu vida, no encontrarás la alegría en el trabajo y no te sentirás motivado para hacer nada ni cumplir con tus obligaciones. Trata de participar en actividades e interactuar con las personas que te dan una sensación de paz interior y que te dan energía positiva. El sentimiento de satisfacción y felicidad ayudará a aumentar tu productividad, tu motivación y la calidad de tu vida. Acuérdate que la vida es corta, trata de hacer las cosas que te hacen feliz.